lunes, 5 de mayo de 2008

Tropiezo entre dos estrellas






Canciones del segundo piso



Miseria incorpórea peinando cabelleras
Cada vello hila un nudo de dolor
Poros sudando tristeza
Canas, sarampión

Arrugas deshonestas arqueándose alto
Ciegas miran y construyen olvido
Luces exhalando garbo
Friendo lo cocido

Saborea los látigos
Filtra mentalmente la sangre
Recoge tu piel
Maquilla la tumba


El cementerio amanece con el sol
Catacumbas vuelan al este
Las nubes llueven muerte
Enero se derritió

Se ha secado silente
Un lente roto
Pedazo de plástico
Practicando color

¡Ay me duele tanto!
¡Ay porque duró tan poco!
¡Ay que vuelva el llanto!
Hay dolor de loco


Las letras hablan en segundos
El reloj marca el alfabeto
Doce libretos en sexteto
Un rotundo mundo moribundo



Bienaventurado el que calla
Bienaventurado el que cose

Amado sea el que conato intenta percibir sus latidos, sintiéndolos solo al morir.
Amado sea el se acuesta, piensa y malgasta

Bienaventurado el que se sienta
Bienaventurado el que traga sin injerir

Amados sean los espejuelos del ciego
Amados sean los culpables de no hacer nada

Bienaventurado el silencio de una noche muda
Bienaventurado el que se sienta
Bienaventurado el que calla

Perdonado sea el que descarga su cruz siguiendo a Jesús
Amado sea el muerto que vivió sin luz

Bienaventurado el que está sentado
Bienaventurado el que elige entre acostarse despierto o levantarse y caminar soñando

Bienaventurado…amado.

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