sábado, 11 de octubre de 2008

La Renuncia



Desde hace varios días atrás, todo se sentía igual. Me estacionaba en el mismo lugar. Caminaba por el mismo sendero. Me aposentaba en el mismo asiento. Inquieto, encendía la misma computadora para abrir los mismos programas y atender la voz de diferentes personas. Diferentes personas con un gran factor en común: el apego inconsciente. Así, todas las voces terminaban siendo la misma. La voz temerosa e iracunda de personas que sienten que la muerte de su “celular” o su empleo actual, es equivalente a la de su cuerpo, la de su mente… ignorantes de su alma. Pero un día de la semana pasada todo cambió… por un momento. Caminaba hacia el edificio y todo NO se sintió tan automático, tan vacío, tan ordinario. Levanté mi vista del piso y desperté a un letrero que leía: “DO NOT ENTER”. Me tomó hasta ayer tener el coraje de aceptar ese poderoso mensaje. No resistiéndome así a la decisión que ya el Universo había tomado por mí.


“Comprendí que nada de lo que hiciera podía añadir algo a lo que ya tenía.” – Ekhart Tolle (El Poder del AHORA)



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